1
Elaborar un plan genérico
Un plan descargado de internet o copiado de otra empresa difícilmente reflejará la realidad de tus instalaciones.
Cada empresa tiene:
- riesgos diferentes;
- distribución distinta;
- personal diferente;
- recursos disponibles específicos.
Pregúntate: ¿El plan describe realmente cómo funciona mi empresa?
2
No actualizar el plan
Es común que después de elaborar el documento cambien aspectos como:
- distribución de oficinas;
- personal;
- salidas de emergencia;
- equipos;
- procesos.
Si el plan no se actualiza, pierde utilidad.
Recomendación: revísalo al menos una vez al año o cuando existan cambios importantes.
3
Elaborar el documento sin recorrer las instalaciones
Un buen plan no se hace únicamente frente a una computadora.
Requiere conocer:
- rutas de evacuación;
- puntos de reunión;
- riesgos presentes;
- recursos de emergencia;
- condiciones reales del centro de trabajo.
4
No capacitar al personal
Un excelente documento no sirve si las personas no saben qué hacer.
La preparación del equipo es tan importante como el contenido del plan.
Esto incluye:
- simulacros;
- brigadas;
- primeros auxilios;
- procedimientos de evacuación.
5
Considerar el plan como un documento terminado
Un Plan de Emergencias es una herramienta de gestión.
Debe revisarse, actualizarse y ponerse en práctica periódicamente.
La mejora continua es parte del proceso.